Liviano con peso propio
Moderno, práctico y ágil, este camioncito coreano ofrece un transporte
dinámico para cargas pesadas. Hoy es la alternativa más accesible
de su clase. Por Christian Hein - Fotos: Alfredo Nardini
Es el típico exponente de los camiones livianos destinados
al tránsito urbano provenientes de Oriente. El K-2700 sucede
a aquel K-2400 que se vendió en la Argentina entre 1992 y
1995, al que se le incrementó la cilindrada y, en consecuencia,
su denominación en ese último año, agregándosele
también un plus de potencia.
A fines del año pasado se lanzó aquí la tercera
versión que mostró un remozamiento notable en detalles
de la estética exterior y en la disposición de elementos
de su interior. Al modelo probado se le suma una versión
con doble cabina y doble tracción y es inminente la llegada
de otro, con cabina simple, también con tracción doble.
Silencioso y rendidor
Este liviano está impulsado por un motor diésel
de cuatro cilindros en línea, de arquitectura convencional
y admisión aspirada que eroga 83 CV a poco más de
4.000 rpm. Está ubicado en forma transversal sobre el eje
delantero, proporcionando tracción al tren posterior a través
de una transmisión de cinco velocidades con la cuarta directa
y la quinta desmultiplicada 0,87 a 1.
El desempeño del impulsor es impecable. Su consumo es contenido
y muy bajo el nivel de ruido, lo que resulta muy apreciable dado
que está ubicado debajo de la cabina; se llega hasta él
con sólo levantar los asientos destinados a los dos acompañantes.
Así, quedan al alcance del conductor —sin moverse de
su butaca— tareas como la medición del nivel de aceite
o el control del estado de la correa, por ejemplo.
Para el testeo o agregado de líquido refrigerante del motor,
fluido de frenos o depósito del lava parabrisas, el acceso
se logra levantando el pequeño capó vertical en la
parte superior del frente.
En pos de la practicidad
El vehículo se configura con caja con laterales
de 25 centímetros de altura en sus dos costados y parte trasera,
los que se abren en menos de un minuto para dejar la plataforma
de carga de 2,81 x 1,63 m (4,6 m2) totalmente plana en menos de
un minuto; los laterales quedan firmemente sujetos por un práctico
sistema de anclajes. Colaboran para la sujeción de la carga
una generosa cantidad de ganchos. La luneta está protegida
por un enrejado y la caja de carga presenta, en su parte anterior,
un arco de defensa de sección cuadrada que copia la forma
de la cabina, separada unos centímetros de ésta.
Ademas, tiene pinta
La carrocería es de formas redondeadas, muy modernas
y presuntamente aerodinámicas, como para contribuir al bajo
consumo. En su frente, muy limpio con la entrada de aire hacia el
motor en la base del paragolpes, se destacan los faros trapezoidales,
—ubicados verticalmente—, construidos en policarbonato.
Las ruedas traseras son duales, muy pequeñas (12 pulgadas,
contra las 14 del tren delantero) lo que permite que la plataforma
de carga se ubique más cerca del suelo con innegables ventajas
en las tareas de carga y descarga. Y que se puede cargar más
que en los vehículos de porte similar. La contraparte es
que por el hecho de contar con duales en la mayoría de las
rutas y autopistas concesionadas se paga más peaje.
Lo primero que se nota al abordar al K-2700 es la maniobra complicada
que hay que efectuar para subir, ya que si bien tiene agarraderas
en los parantes y un estribo de cada lado, estos están ubicados
muy adelante.
Ya sentado frente al volante se comprueba que la posición
de manejo es inobjetable, cosa que corroboraríamos luego,
tras un recorrido de un par de horas. Casi parecería estar
en un auto de nueva generación que tienen la butaca a gran
altura; el volante, de buen grip, no ofrece la posibilidad de regularse.
La ubicación del aro está dispuesta de modo horizontal,
algo propio de los vehículos frontales, aunque no de forma
exagerada.
Los asientos son cómodos: el del conductor es individual
y los dos restantes tienen un asiento común, con cinturones
de seguridad inerciales y de tres puntos para las plazas de las
ventanillas y fijo y sólo abdominal el de la plaza central.
Las puertas se notan robustas, pero debido a la estanqueidad del
habitáculo, hay que tratarlas con fuerza para cerrarlas.
Frente al conductor, el tablero de instrumentos es completo, amplio
y de agradable y moderno diseño, apreciándose claramente
las indicaciones del velocímetro y del cuentavueltas. Las
perillas son de buen tacto y precisas. Hay mucho plástico,
como es lógico en un vehículo de este tipo, pero la
terminación es muy buena.
Equipamiento
La unidad probada no contaba con aire acondicionado, que
es uno de los pocos opcionales. La guantera es muy grande y cómoda,
con dos pequeños compartimientos en la tapa, que quedan verticales
al abrirla. Hay varios portaobjetos y portamapas. Pero el que se
lleva las palmas es el muy práctico portavasos y la mesita
con portapapeles (broche incluido) entre medio de ambos asientos.
Atrás de los respaldos no queda mucho lugar, pero sí
el suficiente para poner los abrigos, portafolios o pequeños
paquetes. Al equipo de audio —de sonido satisfactorio—
le falta reproductor de CD. En el equipamiento se incluye testigo
sonoro de puertas abiertas (también lumínico) y de
olvido de luces encendidas y llave puesta.
La visibilidad es buena debido al amplio parabrisas y al típico
corte de las ventanillas, prolongado hacia abajo en la parte delantera.
Hacia atrás colaboran los retrovisores bipartidos de dos
tipos de convección, uno apuntando al tránsito y el
menor, de una angosta franja, hacia el piso, para facilitar el estacionamiento.
El regulado de la orientación no es eléctrico, cosa
que sería recomendable en el caso del ubicado a la derecha.
Mejor cargarla...
En marcha se comprueba la gran maniobrabilidad, característica
de los vehículos de conducción frontal, en este caso
apoyada por un entreejes de apenas 2,6 metros, la dirección
asistida y un excelente diámetro de giro de 9,86 metros.
Tanto la selectora de cambios como el embrague mostraron un funcionamiento
suave, cosa ideal para el que está toda una jornada manejando.
El pequeño diámetro del rodado posterior acrecienta
la buena aceleración, con una relación de caja que
resulta algo corta en los cambios bajos, pero que es necesaria para
cuando el vehículo está a plena carga: las casi dos
toneladas largas que admite, las lleva sin quejarse.
Lo que sí se aprecia cuando está vacía es que,
por la dureza de la suspensión trasera, el rebote es excesivo
y la marcha muy poco confortable. Si se aplica al K-2700 a la carga
de mercaderías de relativo bajo peso, lo más conveniente
sería lastrarla con 200/300 kg.
En ruta comprobamos que la tenida es más que aceptable para
un vehículo que crucerea a unos 110 km/h, aunque en la prueba
de velocidad máxima registramos 133 km/hora con una indicación
en el velocímetro de 140.
Saldo positivo
El rival directo de este exponente de la industria coreana
es el Hyundai H110 Truck, con una estética bastante similar
y un motor de parecidas características, aunque menor capacidad
de carga (1.000 kg) y tren trasero de ruedas simples.
En precio, los u$s 17.030 hablan en favor del Kia, contra los u$s
17.900 de su oponente.
Un argumento muy importante es la garantía de tres años
o 100.000 km, prueba de la confianza que el fabricante deposita
en su producto.
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