Poder y seducción
Probamos en España la versión más deportiva del convertible alemán.
De líneas prolijas, el sonido y rendimiento de su V8, son ideales
para amantes de las emociones fuertes. La ausencia de un techo metálico
limita su dinámica, respecto del sedán. Por Fernando Marqués (EFE)
Los autos potentes tiene cada vez más adeptos en el mercado
europeo, a pesar que en varios países de la Unión
rigen sistemas de registro con puntuación. La realidad para
los conductores no es la más favorable, sobre todo si lo
que se desea es "disfrutar" de una máquina como
el Audi S4 Cabrio. Sentir su poder y su posesión puede emocionar
a los apasionados por los autos más vicerales.
Pero el S4 también seduce, ya que, probablemente, se trate
del modelo más elegante entre sus competidores, sobre todo
por la limpieza de formas y por un destacable equilibrio de líneas.
Audi hace en el S4 un despliegue estético relevante, que
se traduce en una imagen deportiva agradable, sin estridencias,
a pesar de apreciarse una exageración de forma en su defensa
frontal y trasera, que queda marcada por dos líneas de costado
más bajas que en las versiones convencionales, realzadas
por unas llantas específicas para este modelo de 18 pulgadas,
que calzan neumáticos de bajo perfil.
La combinación de todos los elementos crean una figura musculosa,
de líneas suaves y pronunciadas que lo hacen destacar sobre
el resto y sin necesidad de recurrir a las aristas profusamente
utilizadas hoy por algunos fabricantes para tratar de imprimir carácter
a sus modelos. Los mejores ángulos visuales del S4 se dan
sin capota. La desaparición del techo crea un perfil sobre
el que resaltan cuatro reposacabezas recortados. Con el techo de
lona puesto, cuya ejecución es de buena calidad, además
de bien insonorizado, la silueta creada es casi idéntica
a la de la berlina. El plegado y desplegado del techo se reduce
a una sencilla operación eléctrica de 20 segundos.
Otro elemento indiscutible de seducción es el poderoso motor
V8 que impulsa a este S4. Lo primero que se siente y escucha es
la “melodía” que emite la doble salida de escape,
con una vibración que se asocia a la deportividad.
La música de este V8 es especialmente seductora al aire libre,
ya que así quedan realzados sus tonos graves y aterciopelados.
Son los colores acústicos de un V8 que empuja con mucha fuerza
en cualquier régimen de funcionamiento. La sensación
de aceleración desde la gama baja de revoluciones es muy
placentera.
El motor es poderoso en todo. También en los valores de consumo.
En carácter no es especialmente destacado, ya que hay competidores
con mejores valores, en concreto el M3 de BMW, aunque de este modelo
está pendiente de conocerse el trabajo realizado por Motorsport
en la nueva generación de la Serie 3.
El aprovechamiento del V8, además de reposar en el conductor,
es responsabilidad de una caja manual de seis velocidades con recorridos
quizá excesivamente largos para una rápida utilización
en momentos más deportivos.
Puestos a rodar, el V8 responde de forma inmediata a las solicitudes
del acelerador y estira hasta más allá de la marca
de las 7.000 revoluciones.
La eficiencia no es, precisamente, el mejor argumento del motor
V8 que emplea Audi para sus versiones deportivas S. No lo es si
el rendimiento es comparado con la solución que da al problema
su competidor por excelencia, el BMW M3 Cabrio, que con un seis
cilindros en línea y 3.2 litros de cubicaje entrega un caballo
menos y prestaciones claramente superiores, a falta, ya esta dicho,
de conocer la evolución en el nuevo M3.
Manejar este S4 en la zona alta del cuentavueltas requiere de una
aptitud especial del conductor, porque es en esta franja donde aparecen
los defectos del S4 Cabrio, relacionados con el comportamiento del
chasis.
La carrocería muestra torsiones, más de las debidas
en un deportivo de altas prestaciones. Da igual que esté
cerrada o abierta, ya que los efectos de la torsión son apreciables,
simplemente con observar las vibraciones del espejo retrovisor y,
a través de él, los movimientos de los asientos traseros.
Para competir en este segmento de mercado tan selecto, el S4 debería
ser mejorado significativamente en este aspecto, aunque sí
mejoró respecto a la generación anterior.
La suspensión también ha sido mejorada, de forma que
los balanceos han sido reducidos y registra una mejor absorción
de los accidentes del asfalto.
El sistema que sí es efectivo en el S4 Cabrio, es el de tracción
a las cuatro ruedas Quattro. Hace un buen trabajo. Mantiene firmes
los dos trenes rodantes en las situaciones más adversas de
la superficie de apoyo, mediante la distribución adecuada
de la fuerza de par en cada momento de pérdida de adherencia.
En este punto, la labor de ingeniería de la marca alemana
es impecable.
Conducir el nuevo S4 es un acto emocional. Luce grandes dosis de
deportividad, sea cubierto o descubierto. Y emocional también
es el acto de su compra, en el que el precio y la elegancia de estilo
son los mejores argumentos para decidir la compra de este deportivo
descapotable de cuatro plazas derivado de la tradicional berlina
de tres cuerpos.
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