Año 45 Nº 335 septiembre de 2006
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Poder y seducción
Probamos en España la versión más deportiva del convertible alemán. De líneas prolijas, el sonido y rendimiento de su V8, son ideales para amantes de las emociones fuertes. La ausencia de un techo metálico limita su dinámica, respecto del sedán. Por Fernando Marqués (EFE)

Los autos potentes tiene cada vez más adeptos en el mercado europeo, a pesar que en varios países de la Unión rigen sistemas de registro con puntuación. La realidad para los conductores no es la más favorable, sobre todo si lo que se desea es "disfrutar" de una máquina como el Audi S4 Cabrio. Sentir su poder y su posesión puede emocionar a los apasionados por los autos más vicerales.
Pero el S4 también seduce, ya que, probablemente, se trate del modelo más elegante entre sus competidores, sobre todo por la limpieza de formas y por un destacable equilibrio de líneas.
Audi hace en el S4 un despliegue estético relevante, que se traduce en una imagen deportiva agradable, sin estridencias, a pesar de apreciarse una exageración de forma en su defensa frontal y trasera, que queda marcada por dos líneas de costado más bajas que en las versiones convencionales, realzadas por unas llantas específicas para este modelo de 18 pulgadas, que calzan neumáticos de bajo perfil.
La combinación de todos los elementos crean una figura musculosa, de líneas suaves y pronunciadas que lo hacen destacar sobre el resto y sin necesidad de recurrir a las aristas profusamente utilizadas hoy por algunos fabricantes para tratar de imprimir carácter a sus modelos. Los mejores ángulos visuales del S4 se dan sin capota. La desaparición del techo crea un perfil sobre el que resaltan cuatro reposacabezas recortados. Con el techo de lona puesto, cuya ejecución es de buena calidad, además de bien insonorizado, la silueta creada es casi idéntica a la de la berlina. El plegado y desplegado del techo se reduce a una sencilla operación eléctrica de 20 segundos.
Otro elemento indiscutible de seducción es el poderoso motor V8 que impulsa a este S4. Lo primero que se siente y escucha es la “melodía” que emite la doble salida de escape, con una vibración que se asocia a la deportividad.
La música de este V8 es especialmente seductora al aire libre, ya que así quedan realzados sus tonos graves y aterciopelados. Son los colores acústicos de un V8 que empuja con mucha fuerza en cualquier régimen de funcionamiento. La sensación de aceleración desde la gama baja de revoluciones es muy placentera.
El motor es poderoso en todo. También en los valores de consumo. En carácter no es especialmente destacado, ya que hay competidores con mejores valores, en concreto el M3 de BMW, aunque de este modelo está pendiente de conocerse el trabajo realizado por Motorsport en la nueva generación de la Serie 3.
El aprovechamiento del V8, además de reposar en el conductor, es responsabilidad de una caja manual de seis velocidades con recorridos quizá excesivamente largos para una rápida utilización en momentos más deportivos.
Puestos a rodar, el V8 responde de forma inmediata a las solicitudes del acelerador y estira hasta más allá de la marca de las 7.000 revoluciones.
La eficiencia no es, precisamente, el mejor argumento del motor V8 que emplea Audi para sus versiones deportivas S. No lo es si el rendimiento es comparado con la solución que da al problema su competidor por excelencia, el BMW M3 Cabrio, que con un seis cilindros en línea y 3.2 litros de cubicaje entrega un caballo menos y prestaciones claramente superiores, a falta, ya esta dicho, de conocer la evolución en el nuevo M3.
Manejar este S4 en la zona alta del cuentavueltas requiere de una aptitud especial del conductor, porque es en esta franja donde aparecen los defectos del S4 Cabrio, relacionados con el comportamiento del chasis.
La carrocería muestra torsiones, más de las debidas en un deportivo de altas prestaciones. Da igual que esté cerrada o abierta, ya que los efectos de la torsión son apreciables, simplemente con observar las vibraciones del espejo retrovisor y, a través de él, los movimientos de los asientos traseros. Para competir en este segmento de mercado tan selecto, el S4 debería ser mejorado significativamente en este aspecto, aunque sí mejoró respecto a la generación anterior.
La suspensión también ha sido mejorada, de forma que los balanceos han sido reducidos y registra una mejor absorción de los accidentes del asfalto.
El sistema que sí es efectivo en el S4 Cabrio, es el de tracción a las cuatro ruedas Quattro. Hace un buen trabajo. Mantiene firmes los dos trenes rodantes en las situaciones más adversas de la superficie de apoyo, mediante la distribución adecuada de la fuerza de par en cada momento de pérdida de adherencia. En este punto, la labor de ingeniería de la marca alemana es impecable.
Conducir el nuevo S4 es un acto emocional. Luce grandes dosis de deportividad, sea cubierto o descubierto. Y emocional también es el acto de su compra, en el que el precio y la elegancia de estilo son los mejores argumentos para decidir la compra de este deportivo descapotable de cuatro plazas derivado de la tradicional berlina de tres cuerpos.

 
 
 
   
 
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