| Diesel
House, que pertenece al renombrado fabricante de motores Burmeister&
Wain (actualmente está asociado con la firma alemana
MAN formando MAN B&W Diesel), está situado en el
centro de la capital danesa y el lugar que ocupa el nuevo
edificio, —inaugurado por el príncipe Frederik—,
correspondía a la central Diesel de energía
eléctrica H.C. Oersted. Esta planta entró en
funcionamiento en 1932 y tuvo el motor dieésel más
grande del mundo durante tres décadas. Ese motor sigue
siendo la principal atracción del edificio, aunque
también es muy admirado el primer Diesel de Burmeister&Wain,
que data de 1904.
Ciencia aplicada
Parabrisas tuvo la oportunidad de conversar con varios
especialistas de la tecnología diésel aplicada
a los modernos autos y vehículos comerciales, y de
estudiar algunos interesantes, temas que transmitimos a continuación.
Uno de estos investigadores, el doctor ingeniero Franz Haug,
de MTU (Motoren und Turbinen Union, que pertenece a Mercedes-Benz),
nos confió que se está trabajando febrilmente
con la inyección de agua para los diésel. Y
agregó : "La inyección de agua dentro de
un motor de combustión interna puede parecer inicialmente
paradójica. Sin embargo,la presencia de agua en la
cámara de combustión no es inusual. Por cada
kilo de gasoil que se quema se produce 1,2 kilos de agua en
la forma de vapor". El principal objetivo de la inyección
de agua formando una emulsión con el gasoil, es la
reducción de la temperatura de la combustión
(pasa de 2.500 ºC a 2.200 ºC) y con ello la emisión
de los altamente perjudiciales, desde el punto de vista ambiental,
óxidos de nitrógeno (NOx). El ingeniero Haug,
muy reconocido en los ambientes académicos e industriales
europeos, también nos dijo que la inyección
de agua permite un aumento de la potencia y de la eficiencia
de los motores, a la vez que reduce el consumo de combustible.
La inyección de agua en los diésel ya se aplica
en unidades producidas en gran serie, primero para los motores
más grandes.
Misterioso golpeteo
Con su insistencia rayana en la paranoia, el enviado
no quería dejar de preguntar a cuanto ingeniero se
lo cruzara por el camino en los amplios recintos de Diesel
House. Muchos de ellos, con inteligencia y buen tino, lo eludieron
con cortesía. Pero otros, mucho más inocentes,
cayeron en sus redes y tuvieron que soportar un largo interrogatorio,
por ejemplo responder ante la insolente pregunta: "¿Usted
me puede decir si algún día los diésel
van a dejar de producir su clásico golpeteo?"
Un profesional procedente de Suecia, que para su desgracia
hablaba bastante bien el español, respondió:
"El proceso de la inyección y de la combustión
en un diésel es extraordinariamente complejo y recién
ahora estamos comenzando a desentrañar sus secretos,
gracias a potentes herramientas informáticas y a muy
sensibles métodos de visión directa de lo que
ocurre en el interior de los cilindros." Y a continuación
hizo mención a los nuevos sensores piezocerámicos
para unidades diésel, que se instalan en el bloque
de cilindros y detectan la vibración de la máquina
a regímenes reducidos, en el momento en que se registra
la preinyección o inyección piloto, transmitiendo
dicha información a la computadora centralizada de
mando, ésta, según la información recibida,
adelanta o atrasa la inyección principal, en consecuencia
se logra un funcionamiento más uniforme y una gran
disminución del clásico "golpe diésel"
cuando el motor opera a bajo régimen.
También ha representado un paso muy importante en los
intentos de hacer que un propulsor diésel que trabaje
de manera tan suave como uno a nafta la incorporación
de bujías de precalentamiento "inteligentes",
modernos equipos que en su interior contienen un sensor especial
y un microchip de altísima precisión para estudiar
in situ el proceso de la combustión, y en base a los
datos obtenidos, enviar la información recogida a la
unidad electrónica de control del motor. El primer
fabricante que lanzó este tipo de bujías ha
sido Beru, de Alemania, trabajando en colaboración
con Texas Instruments de los Estados Unidos.
|